Descripción del recorrido. Cañada Real Galiana.

 

 

        La Cañada no se encuentra señalizada en todo su recorrido aunque se pueden encontrar señales en algún tramo. La descripción comienza en el puente de San Fernando sobre el río Jarama de la carretera Nacional II pero puede comenzarse en el cruce de las calles Senda Galiana y Miguel Peña muy cerca de la estación de Cercanías de San Fernando de Henares. El primer tramo es de subida desde el puente hasta el inicio de la C/ Senda Galiana, una vez llegada a esta calle se discurre por el polígono con la abundancia de circulación sobre todo de camiones. El final de esta calle de nombre tan revelador se produce para girar a la izquierda pero es necesario pasar por debajo del puente desviándose unos metros a la derecha, cuidado con la circulación. Se pasa por debajo de líneas de ferrocarril y se desemboca en la calle o avenida de la Cañada, estamos en Coslada casi sin darnos cuenta, se atraviesa la ciudad por la calle de la Cañada y la Avenida de Vicálvaro que se deja por la izquierda para tomar la calle de Santiago. Esta zona de apropiación es fácil de distinguir, entre los edificios altos discurre la cañada con sus casas bajas de construcción popular. Al principio la calle está bien pavimentada pero a los escasos tres kilómetros cambia y se convierte en un mosaico de cemento, asfalto, agujeros y escombros que junto con la ligera subida hace acelerar el corazón un poco. Las casas mas o menos bien construidas dejan paso poco a poco a parcelas con chatarra y construcciones menos "esmeradas". Una vez pasada la carretera Nacional III el panorama es ya penoso el polvo, los muchísimos camiones, la miseria, marginación y el olor a "civilización" es desolador. La presencia del vertedero de Valdemingómez y la población marginal hace reflexionar, por lo menos a mí, de la clase de sociedad en la que vivimos y que produce cosas como esta que se ven en las avenidas bien cuidadas del centro. Bueno, una vez pasado Valdemingómez, ya sin camiones, se desciende hasta cruzar el río Manzanares, esta bajada hace acelerarse la bici que hay que sujetar puesto que los muchos agujeros pueden hacer perder el control del manillar y tener una caída.

        Una vez pasado el río Manzanares se discurre por una zona llana, se puede realizar por la carretera que viene de la depuradora y por la que circulan camiones o por la pista lateral de tierra. Se cruza la carretera y Perales del Río queda en la derecha, al otro lado del cruce el asfalto desaparece, pero los camiones todavía no, y entre pinos discurre el primer tramo. Poco después los camiones han desaparecido y los pinos también, se pasa junto a un arroyo por terreno llano con hierva y roderas. La gran ciudad es aquí solo un recuerdo porque no se ve ni se oye.

Después del Arroyo Culebro.

        En esto se llega al arroyo Culebro que hay que atravesar entre los cañaverales, un tubo de cemento facilitaba antaño el paso pero ahora está tirado en medio del cauce. Este es el punto crucial aunque es fácilmente reconocible por el corral que hay  a la derecha justo antes de desviarse de la pista que seguíamos y las cuevas en el lateral del talud justo a la izquierda del paso. Después del arroyo hay que seguir remontando su curso entre los cañaverales y la ladera.

        Justo antes de que aparezca el camino flanqueado por pinos, a la izquierda se puede parar a ver el bunker y las trincheras de la guerra civil; podemos tomar un tiempo para recordar lo que fue la lucha del ejercito fascista Español en contra del pueblo, se perdió la guerra y las consecuencias fueron terribles, primero para los perdedores que fueron eliminados o encarcelados y después para el país que retrocedió a tiempos pasados bajo el gobierno del guardia, el cura y el señorito. De esa situación aún hoy sufrimos la acaparación del poder por los mismos o sus descendientes, jóvenes fascistas disfrazados de demócratas. 

Que no se olvide NUNCA.

        Sin olvidar la guerra continuamos por el camino flanqueado por pinos en mejor o peor estado y llegamos otra vez a la civilización, un polígono industrial a la derecha y, posteriormente, la carretera nacional IV vuelven a llenar el aire con su ruido y sus humos de los que nos habíamos olvidado tan solo unos kilómetros atrás. El encuentro con la N-IV se produce justo enfrente del puesto de Cruz Roja pero la carretera es infranqueable por este lugar así que nos desplazaremos hasta el puente que se ve al fondo para cruzar. Pasada la N-IV llegamos a Pinto, mas información sobre esta acogedora localidad en la página Oficial del Ayuntamiento de Pinto. Por la primera rotonda seguiremos de frente hasta llegar al cruce con la calle Cañada Real de la Mesta que tomaremos girando a la izquierda , después la C/ de Alfaro nos deja frente a la estupenda iglesia. Transitamos por la Avenida. de España hasta llegar a la rotonda, que es el final por el momento, donde comienza la C/ de la Cañada Real de Toledo. Aprovechando que estamos en Pinto, nos podemos disponer a descansar algunas horas en esta diferente localidad del sur de Madrid. Es peculiar su discurrir tranquilo, sus casas bajas, su relativa frescura y su ambiente agradable. La última sorpresa la encontré, cuando me disponía a regresar, en la estación de cercanías de RENFE en cuya fachada principal hay un mosaico con tres letras M.Z.A., curioso y bonito ¿verdad?. 

© F. Villares, diciembre de 2000. www.amigosdelciclismo.com/bicicalzada