De guitarrista a pintor. La guitarra clásica es mi vocación frustrada por un accidente cuyas secuelas han paralizado mi mano izquierda que me impiden tocar la guitarra, pero conservando un buen movimiento en la mano derecha que es con la que pinto; cambiando así un arte por otro arte, la música por la pintura, la guitarra por los oleos y el lienzo. Siendo en mi la pintura un trabajo muy vocacional en el que pongo gustoso todo mi empeño, constancia y esfuerzo. Además hay que añadir que pintores muy importantes me han augurado un brillante porvenir como pintor profesional.